¿Qué son los muñecos Zomlings?

Toda la información sobre los nuevos juguetes que invaden los recreos, que reclaman los niños y que han empezado a agotarse

“Mamá. Papá. Quiero zomlings”. De repente, esta frase retumba en el silencio de las casas. Y un ceño se frunce. ¿Zombis? ¿Zomblis? ¿Zonlis? “No, zom-lings”. Pero ni siquiera esta respuesta aclaratoria permite resolver el misterio. “¡¡¡¡ZOM-LINGS!!!!”. Se puede decir más alto y también más claro. Este nuevo palabro forma parte ya del vocabulario de muchos niños. Casi siempre, a modo de ruego. Y ya muchas madres y muchos padres han tenido que ir incorporándolos a su rutina diario. Los Zomlings son la nueva sensación en juguetes. Como en su día lo fueron los yoyós, los trompos Cometa o las estampitas. Ahora lo que triunfa son los Zomlings y triunfan tanto que muchos kioskos y jugueterías se han quedado sin ellos. Pero, ¿qué son?

Los Zomlings son unos juguetes que ha creado la compañía Magic Box Int. Se trata de una empresa fundada en 1996 y especializada en crear productos coleccionables para niños. De hecho fue una de las primeras en desarrollar álbumes de cromos o cartas de varias licencias internacionales como Disney, Pokemon o Los Simpsons. Entre sus creaciones están los Rollers, los Bungees, los Kobots, aunque lo que ahora triunfa son los Zomlings.

Se trata de unos pequeños muñecos de plásticos, de apenas dos centímetros, con aspectos de niños, adultos y animales zombis. Tienen un agujero en su base, lo que les permite engancharse a los dedos de los niños o a lápices y bolígrafos. Sus usos son múltiples. De hecho, están a la disposición de la imaginación de cada niño. Como vienen con casas y vehículos, se puede crear una auténtica ciudad, darles nombres y vidas, aunque su capacidad para botar permite todo tipo de usos más gamberretes y salvajes. De hecho, las casas con las que vienen algunos son apilables y una de las funciones de los Zomlings es servir de bomba para destruir esas torres de casas, es decir, de puntería. Aunque a estas alturas los zomblings tienen tantas funciones como quieran sus dueños.

Los Zomlings se venden en kioskos, papelerías, jugueterías o grandes almacenes. Estos días se han agotado en muchos sitios de la provincia de Cádiz, sobre todo, los sobres básicos. En estas bolsitas viene un muñeco y cuesta 50 céntimos. Pero también vienen con una casa a un euro o con dos muñecos y un hotel a dos euros. Una de las últimas incorporaciones ha sido los Zomlings en trenes, lo que permite añadir diversión a las ciudades. Como se pueden pegar, los trenes pueden tener infinitos vagones. Vamos, infinitos hasta que el monedero de padres, titos y abuelos diga basta.

La colección, en realidad, no tiene límite. Cada tren, torre, hotel o casa es de un color diferente. Y hay cien muñecos diferentes para coleccionar. Tienen nombres como Fliz, Mofy, Chery, Truky, Nambi…. aunque muchos niños les llaman El mago del hotel, El mono loco, La niña de las maracas. Como las maracas de Machín acaban los progenitores que tratan de darle un sentido a esta nueva moda de juguetes. También los hay de oro y de plata.

La compañía explora nuevos mundos Zomlings. La idea es crear muchas ciudades. Las Zomlings towns. Puede que a no todos los padres les guste este nuevo juguete. Pero ahora que se acerca Halloween y Navidad no hay que perder oído de lo que triunfa en los recreos.

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